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TODO COMENZÓ CUANDO ...

En 1997, un grupo de 11 voluntarios de la Iglesia Presbiteriana Liberty Corner viajó por primera vez a Honduras a construir una pequeña iglesia en La Majada, cerca de Santa Rosa de Copan. Este viaje inspiró a Nancy y Carlos Coto de Nueva Jersey y dio rienda suelta a una serie de hechos que cambiaron la vida de cientos de personas… para siempre.

Nancy, una ciudadana estadounidense, residente de Nueva Jersey y miembro de la iglesia presbiteriana Liberty Corner, se encontraba trabajando como fisioterapeuta en Santa Rosa cuando conoció a Carlos Coto, un sastre de La Entrada. Carlos les enseñaba a las mujeres de una pequeña aldea en la montaña llamada La Majada a coser. Nancy, con intenciones de compartir su pasión por el pueblo de Honduras, le pidió a la comunidad de la iglesia a la que asistía en Estados Unidos que realizaran algunos viajes de corta duración con el objetivo de mejorar las condiciones de pobreza de Honduras. Los voluntarios de Liberty Corner, NJ se conmocionaron al ver las condiciones de pobreza de Honduras. Las “casas” estaban hechas de chatarra, letreros, madera y ladrillos de cenizas, tejían las redes de la ciudad, los niños pequeños vendían en las calles en lugar de asistir a la escuela y el agua limpia o la comida en buen estado eran inaccesibles para muchos. Las escuelas y los centros médicos y odontológicos no contaban con los fondos ni con el personal suficiente, ni tampoco recibían ayuda del gobierno nacional. El contraste entre sus vidas, casas y seguridad y las nuestras era abrumador. Cuando volvieron a sus hogares en Nueva Jersey estaban entusiasmados por compartir su experiencia con la comunidad de la iglesia y dispuestos a hacer más.

En 1999, el camino y la intención de Dios se volvieron muy claros para nosotros. La iglesia presbiteriana Liberty Corner supo que la hermana de Carlos Coto estaba ayudando a los niños pobres a aprender a leer y escribir en el pequeño pueblo hondureño de La Entrada. Aun siendo madre de tres niños, Paty Villanueva enseñaba a los niños en su garaje durante los fines de semana, haciendo el esfuerzo para reducir las probabilidades de que lleven una vida sumidos en la pobreza. Sus lecciones conformaban una guía para seguir el camino de Dios, así como también educaban y orientaban a un grupo pequeño de estudiantes que no tenía recursos como para asistir a la escuela pública. Sus padres eran analfabetos o bien poco educados, por lo que el futuro de estos niños era bastante oscuro. Una visita a la “escuela” de los voluntarios de Liberty Corner hizo que nuestra iglesia y comunidad comenzaran un camino que cambiaría las vidas de más de 400 alumnos y sus familias en la siguiente década. Así nació la Escuela Corazones Para Honduras.

La clase inaugural del 2000 de la Escuela Corazones Para Honduras contaba con 23 alumnos de primer grado, todos de familias pobres de La Entrada. La escuela les ofrecía una comida diaria, uniformes, útiles, un suplemento diario y chequeos médicos y odontológicos, además de educación cristiana. Gradualmente, la escuela fue creciendo y agrego un segundo grado, y luego un tercero, y un cuarto. Las aulas se expandieron y se unieron socios para fundar la escuela primaria de primer a sexto grado de Honduras. Paty Villanueva se convirtió en la directora de la escuela. La escuela fue “aprobada” por el gobierno hondureño en el 2004 como una escuela acreditada y una fundación sin fines de lucro. Así se estableció la Fundación Corazones Para Honduras. La primera clase graduada con 17 alumnos ha completado sus estudios hasta el sexto grado en Noviembre del 2004.

Con el transcurso de los años, se construyeron más aulas y despachos, y también se han agregado otros servicios, gracias a la generosidad de nuestros donantes, padrinos y amigos. Hoy en día la escuela incluye un laboratorio de computación, un auditorio descubierto, un espacio de juegos y campos atléticos. Se han inscripto más de 190 estudiantes y un gran grupo de profesores ofrecen un plan de estudios completo. Educación cristiana, español, matemática, ciencias sociales, arte, ciencia, tareas del hogar, educación física, música y computación son las áreas que forman parte del programa. Ahora, los alumnos organizan e implementan una feria anual de ciencias a la que asisten estudiantes de otras escuelas en La Entrada. A los estudiantes también se les enseña a “retribuir” ayudando a otras personas de su comunidad. Además, los padres de los alumnos también están muy involucrados con la escuela y han establecido una “Junta de Padres de la Escuela” con padres que participan de muchas actividades escolares. En el 2012, cuatro graduados se inscribieron en la universidad de Honduras, también con la ayuda del programa de Corazones Para Honduras.